Anel Escalante 2005

Si al mejor enemigo no le alcanzamos a demostrar que el punto final de lo hablado es nuestro, tendrán que chismeárselo

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Nombre: Anel
Ubicación: Monterrey, Nuevo Leòn, Mexico

http://www.taladrosupremo.net

domingo, octubre 31

Burla

Otro mes sin escribir. Este blog se despedirá pronto porque su autora piensa dedicarse completamente a su banda y a planear un blog futuro mucho màs completo, lejos de la tristeza de haber perdido màs de 800 megas de literatura por culpa de una irresponsable empresa que contrata tècnicos pèsimos, Anel va a comenzar algo renovado, limpio, lejos de la basura que tanto està de moda y de la cual empezamos a hartarnos, redescubriendo su verdadero y ùnico estilo y trabajando ocho horas diarias para mantener sus sueños en lo alto.

jueves, septiembre 23

Grosería

Dios mío, es una grosería sin duda alguna, no escribir en más de treinta días. ¿Qué me sucede? Sabe. Mil cosas pasan diario por mi cabeza sin poder tomar a una sola por la cola y sacarle algo interesante.

Mi vida sin los planes artísticos en coproducción con Jaimito.
La próxima nueva responsabilidad social del 21 de Octubre.
Las peleas con David del Águila.
Los absurdos intentos por robarme el libro de Heriberto en el Sanborns.
No tener visa para ir a ver a los Pixies.
Mi falta de interés al arreglo personal.
Mi casi imposible autoenseñanza.
Mi elote americano preparado en casa.
Mi obsesión por ensayar ocho horas a la semana.
¡Puag!

¿De cuál de todas estas cosas podría elaborar algo bueno? De ninguna, supongo.
Sé que no es depresión, no sé qué es, y me harta.

jueves, agosto 12

Para ser más exactos

Me sentía más bien como un día-noche en Bellevue, Washington; lugar donde el cielo nublado se convertía en penumbra para las cuatro de la tarde y la llovizna atrancaba las articulaciones del cuerpo humano, igual que el hielito resbaladizo vibraba en la puerta de vidrio que conducía al pequeño balcón desde el cual podía percibir los foquitos de los aviones que llegaban a Tacoma.

Ahí sentada jugando al nintendo o pretendiendo hacerlo, comiendo sopa maruchan y fumando Marlboro gringos, escuchaba una estación de radio de línea similar al SomaFM.

Es lindo viajar de a mentiras, como ayer que llovió.

miércoles, agosto 11

And it rains

Es increíble que estemos ya casi a mitad de agosto, cuántas cosas no han pasado siempre en el mes de las lluvias. Me siento como en Seattle.

lunes, agosto 9

Acto oral

Por medio de la presente notifico ante las autoridades virtuales que se encargan de regular mi comportamiento que perdono a Dave por presumirme que verá a los Pixies en octubre de este año.

Dios mío

Perdí a un amigo en un accidente vial, perdí mi virginidad, perdí mil pesos cuando me negaron la visa, perdí un poco de memoria, perdí veintisiete libros y acabo de perder un post.

Y no, no voy a sacar una pedantería de, "no he perdido las fuerzas de seguir", porque la verdad no sé qué tanto sigo ni cuánta fuerza tengo al respecto, lo que no he perdido es la elocuencia.

Es perdonable tener envidia a un ser perdonado

Como pocos saben y mucho quisiera que se enteraran me llena de mierda la cabeza la simple idea de haber requisitado una visa estadounidense y tener que morderme la lengua frente a la rubia insípida detrás de la ventanilla quien, en calidad de autoridad extranjera, palomeó la casilla de una pequeña hoja blanca que informaba a su registro de consulado y a mi sencilla persona, que se me había negado la entrada a los Estados Unidos de América por la pendeja y más rubia razón de "no mostrar algún lazo social con mi país". Si no fue suficiente mostrar comprobante de estudios universitarios en proceso y solvencia económica, supongo que podría no serlo también decir, Sólo quiero ver a los Pixies, por favor no sea mierda y sigamos el procedimiento más adecuado para su país y el mío; usted por su lado se gana el pan diario dejándome pasar y yo terminaré más hambrienta, lo más posible en cuento que usted pueda reírse y disfrutar la escena, a mí eso no me importará y respecto a mi país, mucho menos mientras sea un CURP más y yo lo odie por no esforzarse en traerlos al Palacio de los deportes; en definitiva, Miss, mi país y yo no tenemos lazos, ya puede verlo, pero vamos, la dejaré burlarse de ello una vez más si me promete dejarme pasar un domingo de otoño.

Y bueno, puedo perdonar a Dave porque me hace feliz que sea feliz de poder cruzar la fontera para el 17 de octubre. Perdónenme.

Quisiera ser Michel, aunque sea por un minuto

Por lo menos teniendo una idea de qué es lo que quisiera trabajar en algún libro, podría serme más fácil el eterno ocio que me ataca por las tardes cuando regreso de trabajar. El calor en la ciudad de Monterrey en adición a las cinco horas que duermo durante la noche almacenada en cuatro paredes que constantemente apretujan temperaturas contradictorias gracias al aire acondicionado que ya está fallando después de justos diez años, me hace desear no aprender nada nuevo. Digamos, tengo un ansia esperanzada que me induce a leer los preciosos y confusos textos de Foucault, aunque por otro lado mil fuegos despedazantes me desprenden de la posible atención que pudiera poner a ellos y termino preguntándome, ¿qué nos ha inclinado, a mí y a Michel, a mostrar interés sobre el sexo? Quiero decir, más del interés común que puede tener la gente normal quien sólo se dedica a actuar conforme a su sexualidad y a hablar eventualmente -en voz alta- sobre su repugnante deseo de conocer o degenerar más sobre el tema; ya que escribir una Historia de la sexualidad I, II y III, no es un asunto fácil y mucho menos para Foucault. ¿Qué hacía yo leyendo hace unas pocas horas sobre temas que no me van a llevar a ningún lado excepto a mi blog? Si menciono que quisiera ser Michel por un minuto es porque probablemente él se sentía más seguro hablando de esto que yo leyéndolo. Por lo demás, este blog demuestra que mi pendejez me ha inclinado a balbucear sobre temas muy interesantes de una manera poco amena.

domingo, agosto 8

Otro título arruinado

Nadie se divierte tanto como yo cuando imagino cómo son los clientes de Sprint PCS que llaman todo el día para quejarse y preguntar los motivos que tuvo la empresa para facturar más de mil dólares en su cuenta con seis celulares que tenían un plan de área y viajaron por otros estados.

De misma sangre

Después de todo mi hermano y yo no somos tan distintos. Todo el tiempo hemos sido diferentes por el tipo de películas y lecturas que escogemos. Sin algún propósito obvio, hemos escogido lo contrario. Yo amando a los antihéroes y él a Mel Gibson. Después de que me prestó un libro de Walter Scott, terminé lamentándome por haber dejado de leer a Max Weber esas dos horas y sufrí más después de soñar que mi madre me apagaba el despertador un día de trabajo, y al despertarme (dentro del mismo sueño) haberle gritado que era como la viuda de las montañas, quien quería hacer que su hijo no cumpliera con sus obligaciones con el único objetivo de satisfacer a su narciso de madre maldita.

Adiós Guestbook

Quité mi libro de firmas recordando a Heriberto Yépez.
También quisiera agregar que los lectores sólo son eso, lectores, así que déjense de vida absurda, ¿qué se creen opinando?

Otro título desafortunado

Quizá mi vocación es arruinarme la mente leyendo a otros escritores y tratar de entender por qué son tan escritores como yo no lo soy, igual que me sucede llenándome los ojos de moho viendo a quienes son los que son tanto que no soy como yo soy. Es un gran enigma mi vida en este momento, porque no sé si dentro de mes y medio voy a estar en un enorme escenario o si voy a estar inscribiéndome de nueva cuenta en la Universidad Regiomontana con el fin de terminar mi carrera lo más pronto y desgastante posible.

Debería, mejor que nada, pensar en mascotas. Hoy lo estuvimos pensando mi pareja y yo: es ridículo tener un peligro en casa. Aquello de tener víboras y tarántulas, iguanas y tortugas en casa es como tener una pistola con alas metida en una reja, acariciarle el lomo mientras ésta piensa, Ah cabrón, cuando te vayas voy a salirme y a matarte de regreso a casa. Cualquier vida es menos alarmante que la mía en estos momentos. Lavar ropa los domingos y pensar en mudarme a vivir sola es tan desgastante como aborrecer a Jimmy Escalante por haberse ido sin mí, entonces pienso, ¿para qué aborrecer si ya tengo que colgar la ropa en ganchos pendiendo de las ramas de un níspero?

Podría, mejor que nada, esperar con ansia el mes de diciembre para con mi aguinaldo pasarme un día entero en un hotel comiendo las mejores frutas y desayunando los cocteles que cuando niña el trabajo de mi papá pagaba, para después subirme a cojer un rato y pedir una malteada de vainilla, servicio a la habitación. También pienso que rentar un cuarto de hotel mamón, en invierno, es una gran pendejada que me impacienta porque es ahora mismo cuando voy caminando por la calle Morelos y se me escurre una gota de sudor por lso pezones, miro hacia dentro de los restaurantes del hotel que me acompaña en ese momento, entonces digo, Puta madre vamos a sentirnos fresas en verano y cojamos con el aire acondicionado a la menor temperatura, compremos condones de sabores y comámoslos hasta vomitar. Pero aún no es día de aguinaldo.

Haría, mejor que nada, bien en seguir escribiendo en este blog. Me alimenta el ego y me hace sentir que el mejor lector del mundo, yo misma, me leo ávidamente y al mismo tiempo escribo acentos invertidos, ¿còmo ven?

Y ahora

Cagar con la puerta abierta sólo es mágico cuando alguien más nos está viendo. Es mejor aún escuchar a The Velvet Underground.

No se tiene que ser un desgraciado para ser escritor también

Nunca realmente sé si tengo envidia o he estado deprimida todo el tiempo que ha durado mi vida. Hoy voy a lo siguiente: en repetidas ocasiones, a lo largo de más de dos meses, he intentado escribir y no he conseguido nada. Ahora mismo lo que escribo, lo escribo porque aún tengo un compromiso artístico ante mí misma que no quisiera terminar de destruir.

Hace unos momentos dejó de parecerme interesante comprar el último libro de Guillermo Fadanelli. Es absurdo o por lo menos me lo parece bastante. Yo que anteriormente leía a Guillermo con una devoción de admiradora (no fanática) que no se explica de qué manera tan libre una persona puede congeniar con su talento para redactar y conseguir hacerme reír en los humores más pesimistas; yo, perdí un poco el interés. Imaginar que estoy viviendo un deja vù constante leyendo a los menos afortunados, carentes de amor y mucho aburridos individuos con quienes convivo diariamente en mi trabajo, me parece un exceso. La vida de un artista por lo general es un exceso, pero pasar más de nueve horas diarias, seis días a la semana, suponiendo que todo lo que me rodea es una gran desgracia que como muestra de su única esperanza en la vida, se han venido a refugiar a la guarida del jefe gringo que nos paga un poco mejor que a los demás mexicanos, es una mentada de madre. Por lo general tampoco me gusta decir "mentada de madre", lo común en mí es evitar las palabras altisonantes a menos que se me suba la espuma de la exageración a la cara, probablemente hasta me pase el resto del día con el residuo blanquecino bajo los labios insultando y mandando a todos a la verga.

Igualmente ayer noté que estoy mejor ahora que cuando me quejaba de que Conarte es una mafia, incluso tuve la oportunidad de escuchar de palabra y misma boca a alguien que se empadronó por arte de magia burlando a las autoridades políticas que toman las peores decisiones en el ámbito de la cultura estatal. Ahora me siento un poco más descansada porque tengo un trabajo y sobre todo, tengo dinero. Ese mismo tema me llevó al tema de los libros, de la gran Feria Internacional del Libro que se planta para el mes de octubre en Cintermex. Pensé, Este año no he hecho lista de lo que quiero comprar. Perdí mi interés en los autores clásicos que me echaban el reboso en la cara para no ver la realidad de la mierda de los jóvenes escritores actuales. Después de todo no se tiene que ser un desgraciado para ser escritor también, porque creo que escribir es una gracia cínica pero al final buena. Yo no creo que los personajes de un autor tengan que ser igualmente desgraciados que él, ni viceversa, de verdad no creo que así funcione. Perdí entonces mi interés y metiendo la cabeza por el ombligo intenté cavilar qué querría comprar este año: un libro con las obras y biografía de Enrique Guzmán (no el cantante) y, pensé, me haría bien atascarme la mochila de libros de Bukowsky y Miller. ¿Por qué no? Flotar en la nada y llegar a las nubes para después ser succionado por un gran tubo lleno de mierda que nos escupa en el lado del mundo donde un viejo japonés nos explique, por amor de Dios, a dónde se va un objeto aventado a un pozo sin fondo. Tal vez llenándome las orejas de cerilla y la mente de caca y sexo, me de cuenta que la vida de todos los disque punks de esta ciudad en verdad es una tierna rosa parada en patineta y que las mujeres que los observan durante medias tardes y al final van a su casa a tomarse un tequila para después sentarse a escribir su próximo libro sobre muertos y niñas que se masturban, sólo son unas chiquillas inquietas que juegan a vivir en el siglo veinte. Pensé incluso en mí misma mientras esperaba a Möu en las instalaciónes del patio cultural Santa Lucía. Recordé cuando mi madre me llevaba a la Casa de la Cultura de León y escuchaba a los aprendices de músicos haciendo un revoltijo con los pianos y los saxofones, odiosos saxofones. Estaba sentada en el gran patio con veinti casi cuatro años encima esperando a Möu y observaba los talleres o las oficinas de los artistas que por sabe Dios qué razòn, rentan un local a la vista del público para ponerse a pintar o a tallar, me pregunto si en su casa no pueden hacerlo gratis. El conjunto de los olores y los sonidos de los niños que aprenden a tocar violín con Eduardo Garza, además de los humos de incienso que se levantan y salen atravesando las cortinas de los salones de tango, me hicieron recordar ese infame sentimiento de odiar a Conarte y escupir sobre la frente de todos aquellos que se creen artistas porque sufren y les gusta que los vean cuánto son sufridos. Incluyendo a los escritores.

Y es por todo esto, mis queridos antihéroes, que no he querido escribir más. La mierda está allí afuera y no siempre está afuera, sólo lo está cuando mis ojos se ponen en frente, ¿para qué poner más adentro, en hojas que enfrente de mis ojos se ponen, allí siempre? Quizá hasta todo esto sólo sea un mareo estúpido para hacerles creer que tengo un motivo para sentirme apática, tal vez todo lo que me pasa es que me resulta más alegre tener a la mejor banda del mundo y haber comprado ya los tickets para ver a Sonic Youth.

Todo es un maldito juicio y ese juicio somos todos. En realidad les aseguro, no sé qué me está pasando. No es que me haya dado cuenta de nada, porque si lo hubiera hecho ya estaría actuando en otra cosa. Estoy atravesada por un sencillo stand by que tal vez en muchos años no había tenido y ahora me hacía falta. Quiero que sepan todos que Monterrey es un delirio durante el verano, que me arde la piel de tanto andar haciendo "cosas" en la calle, pero quedarme en casa o meterme a un vips la mayor parte es tristísimo, porque cuando estoy ahí (aquí me detuve por cincuenta segundos) la inspiración se corta ya que esos lugares están llenos de estudiantes de letras del ITESM y no tengo que decir por qué es triste.

Ojalá y me sintiera un poco menos o un poco más vulnerable, así siquiera escribiría cosas que tuvieran objetivo.

lunes, julio 26

Sin título

Detesto la nueva imagen de blogger. Realmente me siento abandonada estos días, mi vida cambió tanto.